
El Pendón de San Isidoro en la Sala del Pendón con las medallas de oro de León, Baeza y Villadangos. Fotografía: Martínezld

Tremolar del Pendón de San Isidoro, con motivo del 875 aniversario de la Cofradía del Milagroso Pendón de San Isidoro de León. Fotografía: Martínezld
Este pendón es un emblema vexilológico que muestra a Isidoro de Sevilla como caballero guerrero, reflejando una leyenda consolidada a finales del siglo XIII sobre la toma de Baeza en una batalla que habría ayudado a ganar el santo letrado en 1147.
En el verano de 1147, cuando las tropas de Alfonso VII avanzaban hacia Almería, se vieron frenadas por la resistencia musulmana en la ciudad de Baeza.
El ejército leonés preparó un cerco militar en torno a la ciudad con el fin de conquistarla, pero la resistencia musulmana desbarató las expectativas del rey Alfonso VII el Emperador, hasta el punto de que las huestes leonesas consideraron levantar el cerco a la ciudad.

El Pendón de San Isidoro preside el responso por los Reyes de León. Fotografía: Martínezld. Fotografía: Martínezld
En ese momento, cuenta la leyenda que Isidoro se le apareció esa misma noche en sueños y le exhortó a “tener fe en la victoria”, y de esta forma el Emperador acabó entrando triunfante en Baeza el 25 de julio, día de Santiago.
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Trapaso de Pendón del Abad Saliente al Abad entrante. Solo el Abad de la Cofradía y de la Basílica pueden portarlo. Fotografía: Martínezld
Fotografía: Martínezld

El Pendón de San Isidoro en el adarve de la muralla de León con motivo del 875 aniversario de la fundación de la Cofradía del Milagroso Pendón de San Isidoro. Fotografía: Martínezld

Los miembros de la Cofradía del Milagroso Pendón de San Isidoro posando junto a la estatua de Fernando I de Aragón con motivo de la conmemoración de la Toma de Antequera. Fotografía: Fernando Biezma/Darek Kraf
El propio Emperador reunió a los Obispos, nobles y caballeros constituyendo, en este mismo momento, esta Confraternitas entorno al Pendón de San Isidoro, también conocido popularmente como Pendón de Baeza. Mandó bordar en el propio campo de batalla, a las mujeres de la nobleza, un Pendón de tafetán en el que aparece bordada por ambas caras la efigie del Santo Isidoro a caballo, revestido de pontifical, por su condición de Arzobispo, portando la Santa Cruz y una espada.
En la parte superior aparece una estrella y sobresaliendo de una nube el brazo de Santiago Apóstol, blandiendo una espada de fuego. Los castillos y leones del escudo, fueron añadidos posteriormente por la unión de los dos Reinos con Fernando III “el Santo”.
Los bordados están realizados con hilos de oro y plata, sobre tafetán (tela delgada de seda muy tupida) adamascada carmesí.

El Pendón de San Isidoro preside el acto de las cabezadas. Fotografía: Martínezld/Darek Kraf
El Emperador prosiguió su camino y tomó Almería a finales del citado año de 1147, regresando a la Corte leonesa, a principios del siguiente año. El Milagroso Pendón de San Isidoro, acompañó siempre al propio Emperador, y presidió todos los triunfos de las tropas leonesas y castellanas, durante la Reconquista.

El 18 de octubre de 2014 León celebra el 1100 aniversario de la Coronación de Ordoño II. Por primera y única vez se reunían los tres pendones históricos de León: El Pendón de Clavijo, el Pendón Real de León y el Pendón de San Isidoro
Posteriormente, también está documentada la petición de Carlos I para llevar el Pendón a algunas de sus campañas bélicas en Europa.
En el año 1908 se reemplazó el damasco antiguo, dado su deterioro con el paso de los siglos, para que el Pendón fuese partícipe en la procesión cívica del centenario de la Independencia.